Conquistando el corazón de nuestra gente.
La creación de Propósito no tiene que ver con aspectos económicos. Tiene que ver con algo aspiracional, donde la gente se suma a una organización donde pueden hacer “la diferencia” y encontrar Sentido a lo que ellos aportan en su trabajo.
La mayoría de las veces, las organizaciones conquistan las “mentes” de sus colaboradores, pero no su “Corazón”, esto hace que perdamos lo esencial de las personas, su iniciativa, creatividad y compromiso.
Tomando algunas ideas de un artículo de Robert E. Quinn[i] vamos a desarrollar algunas ideas acerca del “Propósito en las organizaciones y como este impacta en el comportamiento de nuestros colaboradores.
He conocido varias organizaciones donde la cultura imperante es: “Si haces algo más te pago algo más”, por supuesto que la reacción de la gente enseguida es: “Si quieres que haga algo más”, debes pagarme algo más. Es una cultura netamente “transaccional”, donde el supuesto imperante-muy mecanicista-es que la gente sólo se mueve solamente por sus intereses personales.
Yo las llamo “culturas banderita de taxi”, para andar cien metros más debe caer una ficha, si no, no se avanza!
La gente siempre se termina comportando como la cultura “entiende” que se deben comportar. Es el concepto de la “Auto profecía cumplida”. Si los líderes sólo utilizan herramientas de control e incentivos extrínsecos, la gente se volverá funcional a esta forma de actuar y reforzará en estos líderes la idea de que la gente sólo se moverá para maximizar su propio interés. El resultado: más control y más incentivos externos!
El tener una Misión, Visión y Valores-muchos de los cuales son los valores de la Alta dirección pero no necesariamente son los de la gente que trabaja ahí- no garantiza tener una organización con Propósito. El propósito transciende, es algo que es parte de la cultura, es un intangible compartido por todos, que entusiasma, brinda sentido y por ende motivación para para dar “ese paso más”.
Declaraciones como: “Ser líderes en nuestra actividad, brindando una alta satisfacción a nuestros clientes y un alto retorno a nuestros accionistas, etc, etc, puede ser que entusiasme y motive a los altos directivos y accionistas de la empresa, no así al común de la gente que trabaja ahí y tampoco a nuestros clientes. Posiblemente lo perciban como algo muy genérico-todo el mundo dice lo mismo-y algo “plástico”, con poco valor real.
¿Cómo descubrir el Propósito de su organización?, bueno, lo ideal es que directamente comience a preguntarle a sus colaboradores y también a sus clientes. Lo importante es que este Propósito sea auténtico y no inventado, que los valores sean “vividos” por todos y no queden en palabras bonitas, que en la práctica no se cumplen.
Busquemos que aporte real hace nuestra organización a nuestros clientes, a la comunidad y que cosas transcienden al mero hecho de ofrecer un producto o un determinado servicio. Descubrir el alma y el corazón de nuestra propuesta de valor.
En este sentido el rol de los líderes es crucial, siempre son “modelos de comportamiento” donde la cultura de la empresa se ve reflejada. Ellos tienen la función de predicar, así como practicar, en forma constante el propósito y los valores de la organización.
Demuéstrele a su gente que confía en que ellos harán su mejor trabajo posible, pero para ello, debemos propiciar un crecimiento tanto personal como profesional en ellos.
Como decía. J. W. Goeth: “Trata a un hombre tal como es, y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser y se convertirá en lo que puede y debe ser”
Como dijimos al principio, el Propósito debe ser descubierto, no solo por la Alta dirección de la organización, sino por todos sus colaboradores, es un trabajo donde es imprescindible la participación y el aporte de todos, esto asegura el involucramiento y el compromiso para llevarlo adelante.
Por último, como en todo proceso de cambio, es importante contar con “apóstoles”, dentro de la organización que actúen como “evangelizadores”, que puedan ser los referentes de llevar a la práctica el Propósito.
Tuve la suerte en mi vida profesional de trabajar en una organización con Propósito, donde nos veíamos enfrentados a difíciles desafíos todos los días, pero donde aprendíamos y crecíamos como personas y como profesionales. Donde la gente no dudaba en dar ese “paso adicional”.
Sin duda que la tarea no es fácil, pero el lograrlo les dará una sobrada recompensa…empezarán a encontrar Sentido al trabajo que realizan todos los días y eso realmente no tiene precio!







